
Ganar siempre es lo mejor, pero... ¿quieren que les diga algo? Quería que mi amado puma cayera este domingo ante el pésimo Unión La Calera. En verdad quería que perdiera, para que el caos, la impotencia, la ingobernabilidad y la indignación ya no dieran tregua con la permanencia de Hernán “indigno” Ibarra, y que no siguiera en nuestra banca.
Es más, hasta en el entretiempo la cosa pintaba bien, ya que una de las indecentes radios locales sacó las impresiones del "Patrón" Guzmán y declaraba que fuese cual fuese el resultado, el punguita debía irse, que había una oferta para su finiquito gracias a una reconocida empresa y que, de hecho, también existía una terna de nombres en carpeta para su reemplazo, pero... el fútbol es fútbol, y llegó el segundo tiempo.
Y llegó con los goles que tanto necesitan los mamones de radio, TV local y prensa escrita. Llegó el éxtasis para aquellos miopes que sólo les importa el golcito y nada más, el golcito que hace olvidar el año que llevamos, el golcito que alienta a los histéricos a salir en defensa automática del maleducado. Y de fútbol mejor no hablemos, porque en segunda división bastan tres pases buenos y ya tienes que ir a sacar la pelota al fondo de las redes. En eso estuvieron bien los que saben con la pelotita: Huaiquipán, Ronald González, Richard. Pero no me digan que el equipo tiene juego, toque, vértigo, ni nada, de eso nada. Las triangulaciones precisas, los goles y punto.
Me fui con sensaciones encontradas al depa. Esa sensación que me dice que el haber ganado mantendrá a lo menos un par de semanas en la banca a un tipo sin decencia, que tendré que seguir viendo a mi equipo sin identidad, sin alma, desorientado, y lo que es peor: no luchando por un objetivo ganador. Ganó el Puma y espero que no pierda la convicción, nuestra convicción, esa que nos identifica en querer ver lo mejor para la albiceleste, esa mejoría que a veces implica lo doloroso de querer ver caer al Puma por un bien superior a la mera pichanga ganada. Ese mismo pensamiento que nos identifica es el que espero tengan los dirigentes en ratificar lo dicho por Guzmán en el entretiempo, que pase lo que pase, las directrices y las convicciones ya tienen una sola dirección. El quiebre con el DT está sellado y no hay vuelta atrás. Bien por los puntos, pero sinceramente Ibarra: ándate igual nomás.
Por Cunilongis.